Mostrando las entradas con la etiqueta conceptos. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta conceptos. Mostrar todas las entradas

jueves, marzo 01, 2007

El criterio arbitral del siglo XXI

Es una pena hacia lo que tiende el criterio arbitral en estos años de baloncesto moderno. Hablo de primar más al atacante que al propio juego en si. Me explico (que casi no lo entiendo ni yo), hoy en día los árbitros están más preocupados por no dejarse escapar nada que por fomentar el espectáculo sobre la cancha. Como se suele decir, el que habla se equivoca y en este caso el que pita también y además cuanto más se pita más se equivoca. Si se pretende llevar a rajatabla el reglamento e incluso dar un paso más, se está consiguiendo, pero a cambio nos estamos llevando por delante la magia del baloncesto. Cualquier contacto de un exterior en penetración es suficiente para pitar falta personal, incluso si se está acompañando con el cuerpo. Si te apoyo el antebrazo, falta; si te echas encima de mí al tirar un triple, falta; … Los árbitros están obsesionados por cumplir el reglamento a rajatabla, pero recuerdo en mi época de árbitro provincial que había una máxima a la hora de decretar una falta a un defensor, era el cilindro defensivo. Se trata de un cilindro imaginario que forma el jugador defensor y en el que siempre que salte y defienda en él no se debe aplicar falta personal. Puede que sea un concepto difícil de explicar pero en la práctica es algo bien sencillo. Hoy en día se pita por inercia casi cualquier intento de tapón, se da por hecho que el jugador defensor toca la mano del atacante, pero habría que prestar más atención a la manera de saltar del jugador que tapona. Tiene derecho a saltar en vertical (manteniéndose en el cilindro defensivo) sin que sea considerado falta, y puede que sea el atacante el que impacte con él. No quiero cambiar los cimientos del baloncesto moderno pero se están olvidando pequeños conceptos que no ayudan a mejorar el juego actual. Se piensa que si se protege al atacante se fomenta el espectáculo, pero se equivocan en la forma. Pitar 67 faltas en una semifinal de copa (ya sabéis a que partido me refiero), no creo que sea la mejor forma de defender al baloncesto.

En la NBA, como todo en EEUU, está montado por y para el espectáculo y los árbitros lo entienden y actúan en consecuencia. Aún así no están libres de error y para demostrarlo basta con revisar las estadísticas de cualquier partido y mirar los números de las llamadas grandes estrellas. Kobe Bryant y sus 81 puntos no hubiesen sido posibles sin el proteccionismo arbitral y sin un buen porcentaje en tiros libres porque un tercio de esos puntos los anotó desde los 4,60 metros. Por todo ello cuando alguien me pregunta por quien era mejor, si Michael Jordan o Kobe Bryant, me echo un poco a reír. Está claro que Kobe es un crack y probablemente el mejor jugador hoy en día pero no se puede comparar el baloncesto actual con el de hace 10 años porque ni las defensas ni los arbitrajes eran los mismos.

En el baloncesto FIBA hay grandes diferencias y ello probablemente impide a los equipos ACB en muchas ocasiones ganar un entorchado europeo. En la euroliga el criterio arbitral es mucho más permisivo que en la ACB y los equipos españoles acostumbrados a oír el silbato al mínimo contacto actúan de igual manera en Europa. Según dicen el arbitraje en España es el mejor de Europa, cosa que dudo bastante, por lo que debería unificar criterios y pitar de igual manera los sábados que los miércoles. Me gustaría que los árbitros hicieran un examen de conciencia y dejaran de convertir partidos interesantísimos en un concurso de tiros libres.

viernes, noviembre 17, 2006

Los intangibles: esos grandes desconocidos


Puede que muchos sepan lo que en el mundo del basket se conoce como "intangibles", pero seguro que hay muchos otros que ni si quiera han oído hablar de ésto o no sepan muy bien lo que es. Como ni mucho menos están de moda y no gozan de mucha popularidad, quisiera reivindicarlos desde este blog.

Los intangibles se podrían definir como aquellas acciones (jugando al baloncesto, se entiende) que proporcionan un beneficio al equipo y que no vienen reflejadas en las estádisticas oficiales. Por su puesto, se pueden extrapolar a todos los demás deportes sin excepción pero por motivos obvios voy a hablar sobre los baloncestísticos.

Intangible: adj. Que no debe o no puede tocarse. (Diccionario de la RAE). Algún entrenador erúdito los calificaría de esta manera hace ya muchos años y acertó de pleno.

Hay muchos tipos de intangibles: cubrir la línea de pase, puntear un tiro, provocar un pérdida o un mal tiro gracias a la defensa, llegar a las ayudas y segundas ayudas, ... En definitiva, un montón de acciones positivas que ayudan a ganar un partido pero que los jugadores que las realizan no se llevan mvp's ni reconocimientos públicos ni mediáticos. Esto no quiere decir que un jugador de intangibles no pueda hacer buenas valoraciones o ser el mvp de cualquier competición o ser el mejor jugador de la historia. Los intangibles no son mediáticos, simplemente porque la estádisticas oficiales no los recogen, porque hoy en día se valoran más meter un triple que estar en línea de pase y evitar un pase claro al tirador del equipo contrario. Como prueba de esto puedo poner mil ejemplos pero me voy a quedar con el de la Supermanger, que incita a los aficionados a fijarse únicamente en los puntos y las asistencias de los jugadores. Y no digo que que puntear un tiro sea más importantes que poner un tapón o coger un rebote, solo intento expresar que son tan importantes como cualquier punto de la valoración. Parece increíble, pero hay muchos entrenadores y dirigentes deportivos que no los valoran en absoluto, incluso entre la élite.

Para explicar mejor este apartado del basket, se pueden poner mil ejemplos de jugadores especialistas en ello. El prototipo de jugador de intangibles pudiera ser Carlos Cazorla. Este chico, desarrollado en las categorías inferiores del Baskonia, lleva 13 años en la élite del baloncesto español y no ha recibido ninguna mención especial por su trayectoria, ni ha logrado ningún mvp semanal. Es más, en toda su carrera deportiva tiene una media de 5,6 puntos de valoración (fuente ACB.com), bagaje aparentemente escaso para mantenerse en la ACB tantos años. Es evidente que si los entrenadores que ha tenido no valorasen los intangibles, hace años que hubiera colgado las botas. Seguro que ninguno lo tiene en un equipo de la supermanager y eso que es titular en el Caja San Fernando y juega 20 minutos por partido. Pero afortunadamente hay muchas casos más; De la Fuente, Ferrán López, el añorado Santos, Berni Rodríguez, Sergi Vidal, Casey Jacobsen (aunque muchos me lapiden por incluirle aquí), Ardyvas Sabonis, Ben Wallace (tirando a la NBA), y Michael Jordan.
Sí, sí, Michael Jordan. Este tipo, para muchos el mejor jugador de la historia, era también un jugador de intangibles, de los mejores se podría decir. Recuerdo en mi época de jugador (que tiempos aquellos...) que tenía un entrenador que cada vez que descuidaba la defensa o ponía más ganas en los ejercicios ofensivos me decía: "Jordan, mejor defensor de la NBA". Y tenía razón. Porque en la NBA es de los pocos sitios donde se valoran estas cosas y además se cuantifican (muy americano esto). Existe el premio al mejor defensor de la NBA, incluso un mejor quinteto defensivo de la liga. Y Jordan fue designado mejor defensor el año 88 e incluído en el mejor quinteto defensivo en nueve ocasiones (1987-93, 1996-98).

En el caso opuesto se podría señalar a jugadores que hacen grandes valoraciones pero que no demuestran especial interes por los intangibles. Es decir, meten muchos puntos, cogen rebotes, dan asistencias pero no demuestran demasiada implicación en defensa o actitud para con el equipo. De éstos, también hay infinidad: Rodney White, Fizer, Rako, Rubén Douglas, ...

En resumen, que es conveniente fijarnos más en estos aspectos de lo que habitualmente lo hacemos y por supuesto valorarlos en su justa medida. Y no tachar a un jugador de "paquete" simplemente por que no esté acertado en ateque en un momento dado o no suela hacer buenas valoraciones. Algún día se valorarán como se merecen.

Y si no tiempo al tiempo.